HISTORIA DEL FESTIVAL NACIONAL DE DOMA Y FOLKLORE

La Cooperadora de la Escuela Primer Teniente Morandini en el mes de Mayo de 1965, ante la imperiosa necesidad de recaudar fondos para solventar la atención de los niños celebra una reunión el día 19 de Mayo de ese año. El Sr. Corrales sugiere realizar un festival de trascendencia, varias fueron las opiniones, pero la idea del Sr. Enrique Jarbas Pereyra es la que se acepta por unanimidad: realizar un festival de doma. Se decide invitar a todas las escuelas de Jesús María, en un principio fueron diez instituciones más tarde se adhirieron cooperadoras de Colonia Caroya y Estación Caroya conformándose la “Unión de Cooperadoras Escolares”.

Cada cooperadora envió un representante o delegado para elegir la Comisión Directiva del Festival Nacional de Doma, dicho espectáculo sería complementado con el canto y la danza nativa.

El terreno baldío, asentamiento del Festival fue conseguido por gestiones del Sr Reimundo Colombo, se le hizo la erradicación de yuyos y otros trabajos. Se preparo un escenario circular de unos 15 metros de diámetro y 1,50 m de altura a unos cincuenta metros de la actual entrada. La pista de jineteada se cerró con alambre sujetos a postes prestados por la Cooperativa de Servicios Públicos, los corrales y mangas se ubicaron hacia el norte junto a unos viejos perales y los bretes hacia el este.

Se buscó una frase para ser puesta al aire por el maestro de ceremonias y se acepto la del señor Saray Goulú : “ Desde Jesús María, capital Nacional de la Doma y el Folklore”.

Siempre estuvo presente la colaboración de distintas instituciones municipales, provinciales como así también vecinos, para llevar adelante el sueño de un grupo de hombres y mujeres a lo que es hoy el gran Festival.

La primera edición tuvo lugar del 08 al 16 de Enero de 1966 y su primer presidente fue el Sr. Manuel Corrales (miembro de cooperadora de la Escuela Primer Teniente Morandini). La trasmisión radial se realizo por LW1 Radio Universidad de Córdoba. Los campeones fueron: en crina limpia Abel Garbuglia, gurupa surera Emilio Toranzo y en recado con bastos Pedro Díaz. Las tropillas fueron de la zona cedidas espontáneamente por sus dueños como Raúl Romanutti, Saporitti y otros. Los relatores de jineteada Ascencio Iquis y Raúl Romanutti y los primeros payadores Pachequito y Juan J. García.

Asistieron 45000 personas y se recaudaron $7.643.700 m/n.

2° EDICIÓN 06 AL 15 DE ENERO DE 1967

La Comisión Directiva del 2do Festival se propuso realizar la construcción de un amplio y cómodo anfiteatro.

La Empresa Rossi Hnos para hacer la excavación y compactación del terreno pidió garantía en bienes, todos los miembros de la comisión respondieron con sus pertenencias excepto el Sr. Javier Agüero por razones particulares.

Sobre una mesa redonda de material, que hoy se encuentra en el interior del anfiteatro, se firmo el contrato con la mencionada empresa. Una gigante obra se ponía en marcha, hoy es orgullo de Jesús María, Colonia Caroya y Colonia Vicente Agüero.

Una fría mañana de Agosto de 1966 se dan por iniciadas las obras, ruido de motores, muchos observadores, algunos murmuraban “es una obra de locos”, se llego a comentar que no estaría para Enero de 1967.

El coloso Anfiteatro en los que respeta a las gradas fue construido bajo la dirección del Sr. Pedro Di Filipo.

¡Llego el día! 6 de Enero de 1967. Jesús María rompió el silencio de sus noches. El escenario fue testigo de grandes emociones, la bendición estuvo a cargo de Monseñor Enrique Angelelli y lágrimas escaparon con las palabras del Padre Mariani.

Otro éxito……público asistente 75000 personas. Recaudación $26.154.970 m/n.

En la tercera edición (05 al 14 de Enero de 1968) se implementa el juego de luces de cambiantes colores que los Hermanos Porta incorporaron con modernos equipos, también a partir de este festival se dispuso otorgar el derecho exclusivo en el campo de Doma a un solo fotógrafo denominado fotógrafo oficial, asimismo se amplía la Comisión Directiva incorporando Secretarías.

Así han transcurrido las sucesivas ediciones, y desde entonces hasta hoy se han realizado numerosas mejoras. El escenario ha sido ampliado, mejorado, remodelado en todas sus instalaciones, cientos de artistas pasaron por él, recibiendo el aplauso y la ovación de un público respetuoso que año tras año se congrega con ansias de ver lo auténtico de nuestra sagrada tradición. El campo de jineteada también tuvo cambios, el pasto ya no se siembra, se espera el rebrote de gramilla, los palenque fueron ubicados unos metros más al centro y se han mejorado permanentemente los corrales, bretes, etc.

Nuestras instalaciones cuentan con un museo que guarda regalos, presentes y valiosos recuerdos, sala de reuniones, oficina de turismo donde se ofrecen visitas guiadas con personal idóneo para recorrer todo el predio y llevar un recordatorio de nuestro festival, un cuarto palenque donde un potro bautizado por los niños en 2014 recibió el nombre de El Hachazo (nombre elegido por los alumnos de escuelas primarias a través de un concurso) es deleite de los visitantes, posteriormente entre las escuelas secundarias se eligió la mascota de nuestra institución, resultando ganador el Tero, actualmente lo acompaña una Tera en las noches de Festival; también encontramos una placa recordatoria de los cincuenta años, numerosas parrillas y quioscos, tribunas altas, cómodas plateas, puesto sanitario, puesto policial, dieciséis cabinas para trasmisión, un salón multiuso (salón 16 de Mayo), baterías de baño, sala de prensa y de conferencia, camarines totalmente equipados para artistas, sala de kinesiología y camarines para jinetes, amplios y cómodos espacios para cada una de las secretarias con que cuenta actualmente la Institución.

Hoy tenemos el orgullo de llegar a los más recónditos lugares con nuestro espectáculo, a través de medios radiales, escritos, televisivos y redes sociales.

Nuestra Patrona, la Virgen de Luján cuida y guía a cada uno de nosotros en este voluntariado y desde 2016 junto al Santo Cura Brochero nos protegen porque nuestro fin solidario recae en 20 escuelas donde niños y jóvenes de Jesús María, Colonia Caroya y Colonia Vicente Agüero cursan sus estudios Primarios y Secundarios.

¿POR QUÉ, PARA QUÉ Y PARA QUIENES TRABAJAMOS?

Nuestro Festival es una ONG que reúne a veinte cooperadoras escolares de Jesús María, Colonia Caroya y Colonia Vicente Agüero, ha trascendido en base a la voluntad de miles de personas a lo largo de más de medio siglo.

Los valores del respeto, el pluralismo, la solidaridad, el altruismo y el ejercicio responsable de los derechos ciudadanos se tramiten de generación en generación consolidando la Institución.

Nuestro objetivo es estrictamente social, cada año los fondos recaudados son distribuidos entre un 50 y 60 %, según la decisión de la Asamblea, entre las veinte escuelas en forma proporcional a la cantidad de alumnos. Estos recursos son distribuidos con absoluta transparencia para cubrir las necesidades que cada comunidad educativa prioriza. Principalmente se vuelcan en obras edilicias y al apoyo docente, cubriendo necesidades vinculadas a los servicios de psicología, psicopedagogía, y materias especiales. Los alumnos son los beneficiarios directos porque entendemos que la educación es el pilar fundamental para el desarrollo y el crecimiento de nuestra sociedad y nuestro país. El resto del dinero se reinvierte en las demás actividades sociales que tiene la Institución y fundamentalmente para solventar gastos iniciales de la próxima edición.

Los integrantes y ex integrantes de la Comisión se sienten orgullosos de trabajar en el Festival de mayor convocatoria del país, contando con un voluntariado que se multiplica cada año con una programación que tanto en el campo de jineteada como en el plano musical responde a una propuesta Federal e Internacional.